viernes, 22 de abril de 2011

El poema que una vez te escribí

Probablemente, a estas alturas, estés apunto de tirar el poema que una vez te escribí. Ese poema que pegaste con un imán al frigorífico. Te acercarás despacio, despegarás el imán y lo leerás por última vez. Harás una pelota con él y lo tirarás a la basura. Luego, te sentarás y apoyarás los codos en la mesa de la cocina, esconderás la cara entre tus manos y llorarás. Llorarás por todo lo que pudimos ser y no fuimos. Por ser tú tan tú y ser yo tan yo. Por no haber sabido ser nosotros. Llorarás por habernos dejado caer en la rutina. Por acomodarnos a ir a los mismo bares, por discutir siempre por las mismas cosas. Llorarás por tus celos y mi egoísmo. Llorarás por mis ausencias y tus rencores. Pero ahora, como es lógico, harás inventario de recuerdos. Ojalá recuerdes, como yo lo hago, la noche aquella en la que yo cantaba en un garito y te reconocí entre el público. Aquella noche amanecí en tu portal. Hablamos de todo lo que se podía hablar. Fumamos un par de cigarros y el último nos lo fumamos a medias. Recuerdo que esa noche no nos besamos. Ahora te vendrán a la memoria los buenos momentos que vivimos: los inviernos en que buscamos el calor de las tabernas de Granada, las habitaciones de los hoteles donde dimos buena cuenta de nuestra pasión. Las noches en vela hablando, riendo, creyendo que éramos felices. Fue un tiempo donde yo te parecía interesante y tu me parecías la chica perfecta. Luego llegó, cruel y a destiempo, la puta realidad y nos golpeó de lleno en los sueños. Tú conociste mis miserias, mis rarezas y mis miedos. Yo descubrí que no siempre te ríes y que sabes golpear donde duele. También descubrí que puedes ser fría, distante y un poco hija de puta.
Tal vez ahora, con las mejillas mojadas por las lágrimas, con un pañuelo de papel hecho una bola en tu mano izquierda, con la nariz roja y los ojos hinchados, cogerás el teléfono y llamarás a tu amiga. Como es su deber, ella te dará la razón igual que mis amigos me la dan a mi. Llorarás más y ella te consolará recitando la retahíla de tópicos que se suelen decir en estas circunstancias. Tú asentirás, le darás la razón y ella terminará con una broma que, tal vez, te arranque una tímida sonrisa. Quedarás con ella por la tarde para seguir despellejándome y os recrearéis en la faena.
Saldrás de la cocina y volverás al dormitorio. Te sentarás en la cama, aún con las sábanas revueltas y quitarás de la mesita de noche la foto en la que tras el cristal, los dos nos miramos al uno al otro y sonreímos como dos gilipollas que no saben que el tiempo siempre gana la partida. Leerás lo que te escribí en el dorso de la foto y la esconderás para no volver a verla hasta el momento más inoportuno. Créeme, esas cosas, como los recuerdos, siempre vuelven a aparecer cuando menos deben hacerlo. Te ducharás, te vestirás y te maquillarás. Saldrás a la calle y cogerás el coche para ir camino del trabajo. En la radio sonará ese cantautor que, decías, te recordaba a mi. Cambiarás de emisora y un atasco te atrapará. Llegarás a tu oficina y harás de tripas corazón para que nadie note lo jodida que estás. Cumplirás, saldrás a comer y ya, después de toda la jornada, llegarás al café donde tu amiga te espera. Ella te aconsejará y las dos acabareis maldiciendo a todos los hombres. Llegarás a tu casa, cenarás algo ligero y te meterás en la cama. Tal vez, no puedas dormir. Tal vez, te pasarás la noche en vela. Lo que es seguro es que todo acaba pasando. Dentro de un par de meses, yo sólo seré un arañazo en tu memoria. Los dos sabemos que dentro de un par de meses será otro el que fumará cigarros a medias contigo. Dentro de un par de meses será a otro tipo al que mirarás, y te mirará, con cara de gilipollas en una fotografía. Será otro el que ocupará el lado de la cama que era mio. Será otro el que te desnudará en cualquier habitación de hotel. Y yo haré lo mismo, claro. Yo seguiré escribiendo poemas que otras colgarán en su frigorífico. Aunque, seguramente, después de todo lo que nos ha pasado, no habremos aprendido una mierda y volveremos a cometer los mismos errores.

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