domingo, 9 de octubre de 2011

Quiero

Hoy quiero abrazarte fuerte (lo justo para no romperte). Quiero maldecir la alarma del despertador que te arranca de mis sueños y de mis brazos porque quiero que sigamos en la cama. Un rato o toda la mañana si es preciso. Quiero revolver más las sábanas aún. Quiero que me revientes la boca con un beso y quiero verte todas las mañanas así: despeinada y sin pintar, con los ojos hinchados, casera y hermosa de verdad.
Ya que no nos queda más remedio, quiero ver cómo te vistes. Quiero ver como te subes las medias y como se abrazan a tus piernas mientras yo te beso en el cuello. Quiero subirte la cremallera del vestido. Quiero apoyarme en la puerta del baño y mirar, por encima de tu hombro, como te peinas y como te maquillas. Quiero respirar al compás de tus tacones cuando vayas hacia la mesa del salón a recoger los papeles del trabajo. Quiero que el olor de tu perfume me lleve en volandas hasta la puerta de casa. Quiero mirarte el culo mientras vas camino de el ascensor.
Quiero sentarme a escribir cosas que me recuerden a ti: tu risa, ese tajo afilado de navaja que corta el silencio de mis madrugadas, o el roce de tus dedos, de donde brotan arco iris cuando escampan las tormentas. En tu ausencia, quiero recordar el brillo de cien mil cometas que habitan en tus ojos, quiero escuchar Just like a woman, de Dylan, porque me recuerda a ti.
Quiero travestirme de Penélope y tejer y echarte más de menos cada vez y mirar por la ventana como el cielo gris hormigón, se desploma sobre la ciudad y llora con tristeza de invierno y empapa la calle.
Quiero que se de prisa el reloj y que pasen pronto las horas. Quiero cocinar para ti a pesar de mi torpeza. Quiero tenerlo todo listo para cuando vuelvas. Quiero que no te atrape el atasco de todos los días. Quiero ver como el perro salta del sofá al escuchar el sonido de tus llaves cuando abres la puerta.
Quiero cambiarle el sentido a la palabra rutina. Quiero que todos mis días sean así porque contigo todos los lunes tienen alma de domingo y el calendario es un estorbo en la pared que únicamente señala todos los días que nos quedan por vivir.
Quiero que pongas los pies en mi regazo mientras vemos la televisión, aún con los restos de la cena sobre la mesa. Quiero llevarte en brazos hasta la cama y hacerte el amor. Quiero dormirme pensando en que mañana cuando amanezca seguirás estando a mi lado y empezará un nuevo día y todo seguirá igual y yo querré abrazarte fuerte (lo justo para no romperte) y querré maldecir la alarma del despertador por arrancarte de mis sueños y de mis brazos porque querré seguir en la cama...