sábado, 14 de julio de 2012

Es la chica equivocada para ti

Enamorarse de la chica equivocada termina pasándote factura. Hay millones de chicas en el mundo y tú siempre tiendes a fijarte en las que menos te convienen. Ya sé que ella es la chica perfecta para ti, pero hazme caso, no te conviene. Sé que además de inteligente es preciosa. Quién no querría morder sus labios. Quién no mataría por agarrarla de la mano. De veras que te entiendo. Besar sus pómulos y sus párpados, enredarte los dedos con su pelo, quitarle las gafas despacio, poco a poco, clavarte en sus pupilas y echar su melena a un lado y morderle el cuello. Desabrochar con una mano su sujetador, mientras que entierras la otra mano entre sus muslos. Contemplarla mientras tiene la boca entreabierta y la respiración acelerada. Mirar como pone los ojos en blanco mientras tú la haces llegar, con la yema de los dedos, a las puertas del cielo para, acto seguido, besarla en la boca y notar que es verdad que justo después del orgasmo la lengua se pone fría. Fumar tumbado junto a ella, lanzando el humo al cielo como diciéndole a Dios: «¿Qué cojones me vas a contar de panes y peces y de muertos que echan a andar? Tenerla aquí a mi lado si que es un puto milagro.» Que se abrace a ti con fuerza, que acomode su cabeza en tu pecho, que entrelace sus piernas con las tuyas y que así se quede dormida. ¿Quién coño no va a querer eso?
Sé que la viste alzar el puño en alto y gritar consignas de izquierdas en una plaza cuando lo del 15 M. La viste acudir a todas y cada una de las asambleas que se celebraron en tu barrio. Tan hermosa y libertaria como la primavera de Praga. Te he visto perderte en el brillo revolucionario de sus ojos. He visto como se te cae la baba cuando a ella se le hincha la boca al hablar del Ché, de Sandino, de Allende, de Las Madres de la Plaza de Mayo, de Chiapas o del Frente Polisario. También, pillín, te he visto ir corriendo a la wikipedia cuando ella te hablaba de algo de lo que tú no tenías ni puta idea.
Creéme te entiendo. Pero esa chica no es para ti. Entre otras muchas cosas porque ya tiene quien le desórdene las sábanas cada noche. Ya hay unas manos, que no son las tuyas, que le bajan la cremallera del vestido a la misma vez que unos labios, que tampoco son los tuyos, le besan en la nuca. Esas manos son las mismas que le escribirán un te quiero en el vaho del cristal del espejo del baño mientras ella se ducha. Ya hay otra espalda en la que ella se atrinchera en las noches de tormenta. Ya tiene otros hombros en los que clava sus uñas en los momentos álgidos de la pasión, en esos momentos en los que deja el pudor tirado a los pies de la cama y se olvida de los remilgos y demás zarandajas y lo devora como debe ser.
Te entiendo y sé que te va a dar igual todo lo que yo te pueda decir. Sé que el día menos pensado, cuando a la cuarta ginebra se te borren los miedos, irás a buscarla. Te plantarás frente a ella y le soltarás todo lo que llevas callándote durante tanto tiempo. Quizás no seas capaz de mirarla directamente a los ojos. Quizás fumes un cigarro tras otro y estés nervioso y la voz se te quiebre de vez en cuando y te suden las manos y el corazón te lata como queriéndose escapar del pecho, como el rodoble de un tambor de guerra.
Ojalá cuando saltes al vacio ella te esté esperando al fondo de ese precipicio que es la realidad. Ojalá todo te vaya bien. Nada me gustaría más, en serio. Pero lo vas a tener jodido. Porque aún poniéndonos en lo mejor, esa mujer no te conviene. Le vas a echar un par de huevos, lo sé. Pero te aviso, no va a salir bien porque ella es de esa clase de mujeres de las que sin saber cómo todos los hombres se enamoran. Y siempre va a haber alguien al que a la cuarta ginebra se le borrarán los miedos y se plantará frente a ella esperando su respuesta como agua de mayo y le sudaran las manos y el corazón le latirá como un redoble de tambores de guerra y tu siempre tendrás el miedo de que ese otro tipo salte al vacio como tu lo has hecho y entonces ya no serán tus manos las que escribirán te quiero en el vaho del cristal del baño, ni bajarán la cremallera de su vestido y dejará de atrincherarse en tu espalda y se te borrarán las marcas de sus uñas de tus hombros.
Suerte y al toro, maestro, que yo te esperaré aquí, como siempre, al pie de esta barra. Cuando quieras, vienes y me cuentas cómo te fue. Para escribirlo, que últimamente ando corto de temas para el blog.

11 comentarios:

  1. ...mi biografía, lo has clavao tío !

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    1. Y, como dicen por ahí abajo... te atreviste a saltar al vacio?

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.

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  3. Carlos el madriles15 de julio de 2012, 6:15

    Y esto y nada más es lo que hace que los hombres nos enganchemos a una mujer. Hacer realidad esas escenas a las que le hemos puesto una cara y para las que no vale cualquier otra, sólo ella, aunque sea la que menos nos conviene, la peor elección, nuestra peor enfermedad. Y da igual que hayamos estado con ella un día, un año, diez años o mejor aún, no haber estado nunca. Porque no queremos otro cuello, otros labios, otras gafas, sólo las suyas...y andaremos llorando por barras de bares o tirados en portales de calles por las que nunca solíamos pasar hasta que un día le echemos huevos y le digamos todo. Y en ese salto al vacío o a la piscina que probablemente estará vacía nos daremos cuenta de que la fuerza de la gravedad no hace excepciones y ya es tarde para volverse atrás y después de partirnos las piernas por varios sitios tardaremos meses o años en volver a andar y tras muchas recaidas algún día tendremos de nuevo el paso firme y entonces cuando la veamos podremos decirle y sin ningún esfuerzo: "búscate otro perro que te ladre, princesa".

    Por cierto, si eres de los que cuando se lanzaron les funcionó el paracaídas o cayeron en las tibias aguas de la piscina estupendo, ganaste la batalla, pero ya sabes... en este momento hay unos cuantos más lanzándose y alguno al caer te salpicará y te verás empapado de las mismas aguas que antes amortiguaron tu caída...

    Y tú rica!... cuando menos te lo esperes te habrá pasado algún tiempo y de pronto no tendrás nadie a quien partirle el corazón o las piernas en la caída, porque tu cuello ya no tendrá esa tersura, tus labios habrán perdido algo de turgencia y tus gafas estarán pasadas de moda, entonces irás tú a buscar a ese tipo solitario que está al final de la barra y que problamente rechazaste ayer y lánzate al vacío nena, te deseo suerte, es posible que por un rato vuelvas a sentirte la Reina de Saba, disfrútalo antes de que empiece a sonar esa tonadilla de Sabina...

    Muy buena entrada. La proxima podría ser: "Si ya conocías a su madre... ¿ahora de qué te quejas?, a joderse macho, tú tampoco estás metido en formol!".
    Por cierto, el primer comentario que dice que es su biografía ¿qué es uno de los saltadores o la chica irresisible? que nos lo cuente hombre.

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    1. Me has hecho ver que nunca he escrito nada sobre las suegras. Es un tema que da para mucho!!

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  4. Recordad siempre que aunque la chica tenga a alguien que desordene sus sábanas, aunque sea la típica chica de la que todos se enamoran, quizás ella esté esperando todavía a alguien que sepa desordenar sus neuronas y su corazón, nunca se sabe si puedes ser tú, y vale la pena intentarlo...

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    1. Estoy de acuerdo contigo al 100%. Es como lo de la tia superbuena de las discotecas: todos la miran, todos le entrarían...pero como está tan buena, todos piensan que es tontería intentarlo...y al final esa chica duerme todas las noches sola y deseando que alguien le hubiera dicho algo. En definitiva, se trata de Valor.

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  5. Cuando te enamoras idealizas.Eso es todo.
    La entrada es bonita y bien contada, pero está claro que el personaje está enamorado de ella.
    Las relaciones, sobre todo mujer/hombre es una batalla sicológica, jejeje.
    Saludos

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    1. Esas batallas son las que a mi me gusta luchar! Aunque en cuestiones psicológicas, los hombres somos algo más primarios y las mujeres nos llevais algo de ventaja...(o eso es lo que queremos que creais...)
      Un saludo.

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