lunes, 14 de enero de 2013

La novia de mi amigo


              Eres la novia de mi amigo y eso tengo, por cojones, que respetarlo. Aunque me duela. Aunque me arda la sangre. Te juro que de haberte conocido de otra manera, todo habría sido distinto. Pero nos presentó él. Tendrías que ver cómo habla de ti cuando tú no estás. Se le llenan los ojos de felicidad. Pronuncia tu nombre como el que habla de Dios. Lo envidio cuando me cuenta todos los planes que teneis juntos. Lo envidio hasta cuando me cuenta vuestras discusiones. Te quiere de verdad. Pero claro, no tiene mérito: enamorarse de ti es muy fácil.
              Yo podría enamorarme de ti por tu forma de reir a boca llena. Podría enamorarme de ti por tus ojos grandes, por el pendiente de tu labio, porque lees a Miller —sé que lees a Miller porque yo se lo recomendé a tu novio cuando me pidió opinión para regalarte un libro por vuestro aniversario—. Podría enamorarme de ti por tu acento, por tu forma tan simpática de comerte las eses al hablar. Podría enamorarme de ti por tus más que generosos escotes y por la forma en que luces esas minifaldas, mostrando tus muslos fuertes, como los pilares en los que se sustenta todo el universo. Podría enamorarme de ti porque eres dulce y a la misma vez agresiva. Eres autosuficiente, no necesitas a nadie, y mucho menos a un hombre, aunque a veces te miro y me pareces frágil como el sueño en las tardes de verano. Podría enamorarme de ti porque cada vez que te saludo con dos besos, intento que el tiempo se detenga y que esos dos famélicos besos se conviertan en el preludio de muchos besos más a repartir por todo tu cuerpo.
              Soy perfectamente consciente de que si él no fuera tu novio, la cosa cambiaría. Me refiero a si estuvieras saliendo con otro tipo que no fuera mi amigo. Iría a cuchillo. Me importaría una mierda que estuvieses comprometida. En según que casos, no tengo ni moral ni ética. A fin de cuentas, la moral es la tela de araña donde se enredan las mejores ocasiones. Pero él es un buen chico. Lo conozco desde hace mucho tiempo y no le voy a hacer esa putada. Claro, que también es más que probable que esto no sea recíproco. Es más, estoy seguro. Se te ve enamorada de él. Sois una pareja que da asco de lo felices que sois. Y de ahí mi envidia, claro.
              En el fondo os deseo lo mejor, de corazón. Te vuelvo a repetir si él fuera otro, estaría deseando que rompierais. Estaría deseando que él conociera a otra, que se liara la manta a la cabeza y se marchara con ella. Así yo te consolaría, un día tras otro, para ver si algún día te pillo con la guardia baja. Pero como sé, más que de sobra, que es muy improbable que eso ocurra, seguiré desnudándote con los ojos en silencio. Seguiré aferrándome al roce de tus mejillas al darnos dos besos. Seguiré conformándome con hacerte reir, con verte algún que otro sábado. Seguiré conformándome con salir a cenar con vosotros mientras me imagino que lo hacemos tú y yo, solos. Seguiré poniéndole tu rostro a cada chica que se cruce en mi camino. Seguiré murmurando tu nombre cuando salga a beber solo y el ron me haga perder la cabeza. Seguiré escribiendo sobre ti, camuflándote en mis cuentos. Seguiré loco por arrancarte la ropa. Seguiré, como un gilipollas, fingiendo que tan sólo eres la novia de mi amigo.