miércoles, 6 de marzo de 2013

Para que no se te olvide


              Por si algún día tu memoria te juega una mala pasada, te lo dejo aquí por escrito. Para que quede constancia por si llegase el momento del olvido.
              Por eso, para que no se te olvide, te digo que me gusta dormir contigo. Me gusta sentir tu piel desnuda contra la mia. Me gusta mirarte sin que lo sepas, mientras tú, con los ojos cerrados, la boca entreabierta y tu respiración acompasada con la mia, persigues entre sueños, en tu mundo de color de rosa, un cometa que en su estela va dejando algodón de azúcar y regaliz. También me gusta calentarte tu lado de la cama y rozar tus pies, tan fríos como una despedida en cualquier estación de tren.
              Más que gustarme, me encanta saber que estás al otro lado del tabique mientras yo, atrincherado en el estudio, voy saltando de tecla en tecla, escribiendo cuentos tristes. Me gusta sentir tu presencia llenando la casa, aunque sea de quejas y de reproches por mi desorden, porque he dejado la guitarra en el sofá o cinco o seis libros sobre la mesa o porque he vuelto a fumar en el salón sin abrir ninguna ventana. Me gusta cuando te quitas la pintura de la cara y te muestras tal cual eres, sin estúpidos artificios. Me gustas despeinada en las mañanas con resaca, camuflada entre las luces del amanecer.
              Que nunca se te olvide que me gusta lo mal que cantas, la tierna desafinación con la que interpretas, con tu inglés chungo y medio inventado, a Janis Joplin. Me gusta tu torpeza y tus manías. Me gustan tus macarrones sosos y apelmazados. Me gusta cuando me escribes notas después de ducharte en el vaho del espejo del cuarto de baño. Me gustan las siestas contigo los domingos en el sofá, con la mesa sin recoger y con cualquier película de fondo. Me gustas cuando llevas tu sonrisa por bandera, como una guerrillera sin trinchera que defender.
              Y cómo no, me gusta quitarte las bragas bajo el edredón. Me gusta que la boca me sepa a ti. Me gusta tu sabor, tu saliva, tu pasión, tu sudor, tus jadeos, tus ojos cuando me miran ebrios de vicio desde las sombras de la habitación. Me gusta mi nombre en tu boca justo en medio de un orgasmo. Me gustas encima, debajo, a un lado, de pie, contra la pared o de rodillas. Me gustas con tacones y sin ellos, con medias y liguero, desnuda o a medio vestir. Me gustas rendida y cansada, fumando, escupiendo el humo al techo y casi sin respiración.
              Que nunca se te vaya a olvidar: me gustas.

8 comentarios:

  1. Vaya.... Presencia femenina a la vista, espero que después de esto le haya quedado más que claro!
    Besitos

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    1. Mejor que no haya quedado claro; así tengo más motivos para seguir escribiendo.

      Un besazo!

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  2. Me gusta que seas capaz de fijarte y valorar todos esos pequeños detalles, y sepas expresarlos. Mira, además de cantautor y escritor te propongo que te dediques a dar cursillos para hombres inútiles e incapaces, a ver si nos los espabilas un poquito.
    Besos

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    1. Hombres inútiles e incapaces? Espabilarlos? Qué mal concepto tienes de los hombres! jajaja

      Además, si yo tuviese que dar esos cursos...qué mal nos iba a ir a todos! jajaja

      Besos para ti.

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  3. Macho no sé como lo haces...me quedo embobada leyendote con una cara de tonta que lo flipas!!

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  4. Que hermoso, sin duda es una gran afortunada al tener un hombre que capte y valore todos esos detalles, como tu quedan pocos. Felicidades.

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