lunes, 17 de febrero de 2014

Tendríais que haberlos visto


              Tendríais que haberlos visto; os lo juro. Los ojos abiertos, con hambre, comiéndose cada palabra, cada frase. Guardando silencio y prestando atención a cada cosa que decía. Aquello les interesaba de verdad. Qué distinto es el silencio que ellos guardaban al silencio que guarda otro tipo de público. Ellos, jóvenes de entre catorce y dieciocho años, guardaban silencio y escuchaban sin dobleces, no como cuando hablas para un público de falsos intelectuales, de escritores con más ínfulas que talento, de esos que esperan que resbales, que te equivoques, para tirarse a morderte el cuello. Ellos no. Quizás porque aún son tan jóvenes que no se han convertido en los cabrones que algún día serán, escuchaban porque de verdad les interesaba.
              Tendríais que haberlos visto levantando el brazo para preguntarme sobre cómo se escribe. Tendríais que haber escuchado sus dudas. Tendríais que haber estado allí para ver por vuestros propios ojos lo que es la ilusión por escribir. Tendríais que haber escuchado como hice yo, con la boca abierta, cómo escriben; como sus dudas, sus miedos, su rabia, es la misma que la mía. Tendríais que haber escuchado como hablan a pesar de su edad del amor y del desamor. Son jóvenes, pero no gilipollas; y ya saben que la vida es jodida, que se van a tener que dejar los huevos peleando como un gladiador en la arena. Ellos lo saben y escriben sobre eso. Tienen una imaginación que acojona. Tendríais que haber visto a aquellos alumnos de secundaría, haciendo de tripas corazón, ganándole la partida a la vergüenza, venciendo la timidez y leyendo sus obras delante de sus compañeros.
              Joder, tendríais que haberlos visto para que entendieseis, como yo entendí aquella mañana gracias a ellos, que no todo está perdido. Que aún hay esperanza. Que no toda la juventud está podrida. Que un profesor que ame su trabajo y sepa transmitírselo a sus alumnos es fundamental. Que ellos quieren y tienen ganas de comerse el mundo. Así que sólo puedo darles las gracias a todos y cada uno de los alumnos de ESO y Bachillerato del IES Padre Poveda de Guadix por hacerme ver que tenemos bien cubiertas las espaldas. Al menos de momento. 

(para que entendáis mejor esta entrada os invito a pinchar este enlace. Es una crónica del encuentro que tuve con los alumnos del instuto que nombro en el texto: http://elblogdeadelea.blogspot.com.es/2014/02/encuentro-literario-con-el-autor-alvaro.html )

1 comentario:

  1. Una gran experiencia! Como bien dices: "aún quedan esperanzas; no todo está perdido". Y es que es muy emocionante encontrarte a gente que vive la lectura y la escritura con la misma pasión con la que tú la vives.
    Un abrazo amigo!

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