martes, 14 de octubre de 2014

La espera

            Espero ese giro inesperado del guión, en el que entras a saco en este bar de mala muerte, devorándolo todo a golpe de cadera, para salvarme. Ese momento en el que me rescatas de mí y de mis fantasmas, y hermosa y triunfante, con sangre en las manos como la heroína de ningún cuento, me pones a salvo. Lejos de toda mi mierda.
            Espero ese momento imposible en el que vea alumbrarse esta ciudad con el brillo mortal de tus ojos oscuros, como un abismo infinito, como dos luciérnagas de luto preñadas de sueños. Espero ese momento, en el que caminaré junto a ti bajo la lluvia, jugando a saltar los charcos o haciendo equilibrios sobre los bordillos de las aceras.
            Espero ese momento en el que yo te miento y tú me crees. En el que te cuento historias de batallas que nunca gané mientras suena de fondo Coltrane, Urquijo o Nacho Vegas y bebemos ginebra amarga, como la sonrisa de los vencidos, y nos fumamos las horas y un canuto. Ese momento en el que tú me haces ver que todo a nuestro alrededor es poesía.
            Espero ese momento en el que decidimos que a tomar por culo, que la ropa nos estorba y que tenemos hambre y que sería una gilipollez no comernos, no saciar nuestras hambres. Ese momento en el que nos besamos, nos lamemos, nos tocamos, nos buscamos, nos olemos, como dos alimañas en celo. Nos arañamos, nos mordemos, nos dolemos igual que nos duele el minutero del reloj consumiendo la noche. Nos apretamos, nos encajamos, nos abrazamos hasta parecer dos pervertidos siameses enfrentados. Nos gritamos, nos vencemos, nos derramamos, como dos jodidos animales sucios, cansados y felices. Y fumamos.

            También espero ese momento en el que volverás a marcharte. Porque nada es eterno. Ese momento en el que nos despediremos, nos diremos adiós y sonreiremos, y quizás nos prometamos algo que nunca llegaremos a cumplir. Entonces yo volveré a esperar, tejiendo, travestido de Penélope, a ti o a cualquier otra. Y en esa espera infinita, escribiré.

1 comentario:

  1. Maravilla dejar la realidad para perderse entre las líneas de un texto así. Haces que a veces, palabras mal sonantes suenen a poesía.

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