martes, 2 de diciembre de 2014

Atrévete

Invéntate cualquier excusa, miéntele, aunque sea sólo por una vez. Dile que has quedado con tus amigas o que el cabrón de tu jefe te ha pedido que te quedes hasta tarde en la oficina. Por una vez no pasa nada. Atrévete a romper las reglas, ponte el disfraz de la mujer que no eres y sé mala.  Llevas toda la vida siendo una mujer formal, responsable, de esas que no salen entre semana y llaman a su novio cinco veces al día. Échale valor y prueba de mis labios el amargo sabor de la cicuta de la madrugada.
Por un día atrévete a romper las reglas, cambia de bando. Descubre el placer de beberte a morro una botella de vino malo mientras toda la ciudad duerme. Mientras todos te piensan dormida. Lánzate al vacío con un salto mortal. Juega conmigo a bailar con la música del silencio de cualquier callejón solitario.
 Déjame enseñarte lo que puede dar de sí una noche. Vamos a follarnos por el culo a esta ciudad. Olvida tu recta moral y tu ética de niña bien. Olvida tu educación, que de noche la línea que separa el bien y el mal es tan difusa como la vigilia de los sueños, y vamos a fumar y a beber y a reír y contarnos mil mentiras. Deja que se claven en tus enormes ojos negros, el brillo impúdico, perverso y lascivo de los neones (que no son más que las luces de faro de la ciudad).
No te lo pienses más. Nadie tiene que enterarse. Solos tú y yo; cara a cara. Desafiando al amanecer. Hazlo por caridad. Si no lo haces por ti, hazlo por mí. Él te tiene para toda la vida y yo me conformo con tenerte una noche. Luego, cuando amanezca, volverás con él a la seguridad y al calor del hogar. Tú no pierdes nada, las heridas serán para mí. No es tanto lo que te pido: una única y jodida noche.

Venga, atrévete.