sábado, 5 de diciembre de 2015

Aún no es tarde

            Aún no es tarde. En realidad, para estas cosas nunca es tarde. Quiero decir que le eches huevos. Que te atrevas de una puta vez a mirarle a los ojos y que seas capaz de decirle todo lo que sientes. Abre tu pecho en canal y vacíate. Cuéntaselo todo. Confiésale que todavía sigues diciendo su nombre en voz alta sólo por el placer de escuchar como suena su nombre en tus labios. Confiésale que a veces rebuscas en la caja de zapatos, donde guardas todos tus recuerdos, y sacas una foto de carnet de él, o una flor seca que te regaló el día que fuisteis a cenar a aquel sitio tan caro y tan pijo y dile que lo echas de menos.
            Cuéntale como en más de una ocasión has estado a punto de llamarlo por teléfono. Cuéntale que una vez creíste haberlo visto parado frente al escaparate de una tienda de discos viejos y que el corazón comenzó a latirte como si se quisiera salir y que las manos comenzaron a sudarte y que durante demasiado tiempo dudaste entre acercarte y saludarlo o dejarlo ir sin más. Cuéntale que elegiste la segunda opción y que sigues con la duda de si era él o no. Sé valiente, dile que después de un año sin saber nada de él, la única vez que lo volviste a ver te pareció que seguía igual de guapo. Quizás hasta estuviera más delgado. Dile lo raro y lo duro que fue saludarle con dos besos. Dile que le mentiste, que es mentira que todo te vaya bien. Mírale a los ojos y dile que fue un error, que fue una puta equivocación dejarlo marchar. Que todos los días te acuerdas de él, que no hay una sola noche en la que no maldigas su ausencia. Dile que tu piel se sabe huérfana de sus caricias, dile que no hay manta capaz de quitarte el frío que da la soledad por las noches.
            Sincérate con él y cuéntale que intentaste seguir adelante. Dile que intentaste rehacer tu vida. Dile que hubo otros hombres. Dile que buscaste el brillo de sus ojos en los ojos de otros. Que de todos esos, hubo unos pocos que compartieron tu cama. Dile que el sexo sin él es menos sexo —eso le va a gustar, seguro—. Dile que los orgasmos con los otros, los pocos que has tenido, eran también menos orgasmos. Dile que añoras la pasión animal que se desbordaba de vuestra cama, que echas de menos los fuegos artificiales y las explosiones de placer y las noches eternas de sudores y jadeos.
            Juégatelo a una carta. No pierdes nada pero vas a ganar mucho. No vayas a ser tan estúpida de no hacerlo por el qué dirán. Tiene que importarte una mierda lo que nadie piense. Si te apetece volver a intentarlo, que nadie ni nada te frene. Quizás él no quiera saber ya nada de ti y haya rehecho su vida. Pero si no es así, si él todavía espera que suene el teléfono y sea tu voz la que responda al otro lado, si su piel también se sabe huérfana de tus dedos y su sexo es menos sexo, no te perdonarías nunca no haber vuelto a intentarlo. Qué más da que ya lo hayáis intentado varias veces y no haya funcionado: ¿Quién te dice a ti que esta vez no será la definitiva? Quizás él no quiera volver a intentarlo, pero eso no lo vas a saber hasta que no se lo preguntes.
            Así que venga, quítate las gafas, límpiate las lágrimas, sécate los ojos y ármate de valor. Tan sólo, cógete una coleta y no te maquilles, ya sabes que no te hace falta. Móntate en el coche y ve a por él. Suéltaselo todo. No te calles nada. Clávate en sus ojos y sé sincera con él y contigo. Bien sabes que sé de lo que hablo, yo alguna vez también habité el infierno el que tú andas ahora. Yo alguna vez, dejé escapar a una mujer por mi falta de valor. En realidad, he dejado escapar a más de una mujer. Y, en serio, esa sensación de sentir que se te resbala de la punta de los dedos es horrible.

            Así que venga, ya esta bien de charla y a por él. Que yo te espero aquí, donde siempre. Como siempre.

2 comentarios:

  1. Hay ojos que tienen un brillo especial, y no son fáciles de olvidar, como tampoco lo es abrir nuestro pecho en canal y vaciarnos.

    Desde luego tus palabras tienen fuerza y una capacidad innegable para motivar a dar el dificil y complicado paso.

    Saludos Álvaro.

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  2. Ay compañero, hay que tener mucho valor para decirle a alguien que está a tu lado (o así he interpretado yo el cierre) que vaya a por esa persona que le hacía brillar tanto los ojos.

    Salud!

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